lunes, 27 de mayo de 2019

El ejecutivo que solo buscaba donde había luz . CUENTOS PARA CEOs

En el mundo de la empresa es habitual encontrar a directivos autoconvencidos de que están actualizados y son innovadores... cuando en realidad sus soluciones e ideas son las mismas de siempre con ligeros cambios de matiz. Y lo que es peor, todo el mundo se da cuenta y piensa que están anticuados. Son ejecutivos que recurren a lo fácil, a lo que ya funcionó. Que se engañan presentando como novedoso aquello que en los demás tildarían de mera repetición. Pero la verdadera innovación está allí donde el pasado no ilumina con su luz.

La razón de este comportamiento estriba en que el cerebro humano, al afrontar un problema, trata de aplicar como sea lo que ha usado en otras ocasiones.

Nos sentimos cómodos ante lo que ya conocemos. Por ello, incluso aunque las circunstancias no sean las mismas, buscamos la más mínima conexión o similitud (real o no) para aplicar nuestra expertise o soluciones en una materia.

Un comportamiento muy ligado a mecanismos como el Efecto Dunning-Kruger o el Sesgo de Confirmación, y que puede ilustrarse con el siguiente cuento.

 El ejecutivo que solo buscaba donde había luz
Un ejecutivo regresa por la noche a su casa. Cuando llega al portal, mete la mano en el bolsillo, la saca... y unos segundos después echa un vistazo alrededor. 
Pensativo, retrocede unos metros, justo debajo de una farola que proyecta un potente haz de luz vertical.
Allí comienza a buscar en el suelo. Recorre el círculo iluminado que rodea el mástil. Aparta algunas briznas de hierba. Trastea con piedras que ocupan la zona. 
Al poco tiempo, aparece uno de sus vecinos. 
– ¿Qué te ha pasado? 
– Mis llaves, las he perdido. 
– Mala suerte. ¡A ver si puedo ayudarte! 
Una joven que pasa por el barrio, tras ser informada del infortunio, también se incorpora a la tarea. 
Poco después, dos policías municipales amplían los efectivos de rescate cumpliendo con su obligación de ayudar a los ciudadanos. 
Ya son cinco las personas que, doblando la cintura y dando pequeños pasos, buscan afanosamente las llaves en un círculo de luz de apenas cuatro metros de diámetro. 
El sitio es tan pequeño y el grupo tan amplio que prácticamente se limitan a estorbarse y revisar lo ya inspeccionado por los otros cuatro. 
Es entonces cuando uno de los policías pregunta al infortunado... 
– ¿Perdone usted, pero está usted seguro de que ha perdido las llaves exactamente aquí? 
– No, de hecho lo más probable es que se me cayeran allí, junto al portal, cuando las saqué del bolsillo. 
Tras dos eternos segundos de silencio y estupor, todos exclaman al unísono: 
– ¿Y entonces, por qué las buscas aquí? 
– Bueno, es que aquí hay luz y sin embargo allí está oscuro.

Esta historia forma parte de los cuentos de Nasrudín, el personaje de la tradición sufí protagonista de infinidad de historias que siempre guardan una enseñanza ética, moral o práctica. Algo parecido a nuestros cuentos del Conde Lucanor.

Y por supuesto, puede utilizarse en muchos contextos tanto de gestión de empresas y equipos como de comunicación empresarial.



Enseñanzas

Encuentro cuatro ámbitos en los que esta historia puede aportarnos enseñanzas muy útiles:

Hay que salir de la zona de confort
  • Nuestra zona de confort es la luz donde dominamos la situación y nos da miedo buscar donde no vemos.
  • Por eso, como nos sentimos cómodos en terreno conocido, ante un problema, tratamos de aplicar la solución que ya conocemos... se ajuste o no.
  • Pero problemas distintos requieren soluciones diferentes.
  • Porque si solo buscamos soluciones donde vemos, encontraremos solo lo que ya hemos encontrado en otras ocasiones... aunque le pongamos otro nombre

El orden correcto es buscar una solución al problema, no tratar de adaptar el problema a la solución que ya conocemos.


La presión por innovar lleva a considerar como tal cosas que no lo son
  • Innovar está bien visto, y por eso es fácil que personas y empresas tengan tendencia a considerarse innovadores.
  • Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, simplemente están buscando bajo la misma farola:
    • Ofrecen un producto o un servicio que sólo ellos ven como innovador
    • Aplicamos una nueva metodología u organización que, en la práctica, no aporta nada.
  • Para innovar de verdad, hay que buscar en la zona oscura.

Innovar es realizar un cambio radical que todo el mundo reconoce como tal, no hacer algo que nosotros vemos nuevo y los demás rancio.
Focalizarnos en lo que conocemos o creemos conocer nos limita
  • Las oportunidades de negocio, como los tesoros, están en la oscuridad o bajo luces en las que no ha buscado nadie (y mucho menos uno mismo).
  • En la zona iluminada hay más luz, pero no encontraremos nada porque...
    • No se nos perdió nada ahí.
    • Ya han buscado otros y encontrado lo que había.
    • Nosotros mismos hemos sacado todo de ese terreno.
  • Para crecer profesionalmente, hay que ir a la zona que no conoces.

En un lugar iluminado no vas a encontrar nada salvo que seas el primero que pasa por allí.
No hay una única solución para todo
  • Hay empresas y profesionales que repiten constantemente lo que hicieron en el pasado y aplican los mismos métodos en áreas de negocio diferentes.
  • Así, clonan proyectos de unos sectores o mercados a otros sin atender a sus particularidades.
  • Es una red de seguridad. Como funcionó en otro sitio o tiempo, si no lo hace ahora no será por su culpa...
  • Eso no es más que buscar bajo la misma farola.
  • Una solución del pasado puede haber quedado obsoleta o invalidada por antigua, por ser ya conocida o por no adaptarse completamente a la situación del momento.
  • Eso lleva a la frustración si no se repiten los éxitos.
  • Y a la inversa, puede evitar que estos lleguen si dicha solución fracasó en su momento y se desestima sin probar en otro contexto.
  • Porque no todos los sectores, áreas o mercados tienen la farola (la clave del éxito) en el mismo sitio.
Clonar lo que funcionó una vez en otro contexto no garantiza que se repita el resultado.


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