lunes, 24 de abril de 2017

Estrategas vs Tácticos en Comunicación

Un buen Estratega no tiene por qué ser buen Táctico y un buen Táctico no estructura necesariamente buenos proyectos. De hecho, una empresa puede meterse en problemas por la elección equivocada de un profesional con perfil acentuadamente Táctico para trazar un Plan Estratégico (como el Plan de Comunicación); o la de un buen Estratega para que gestione una acción Táctica. Estrategia y Táctica, Estrategas y Tácticos. Todo y todos son importantes en las empresas y en los equipos, pero cada uno en su función y en el momento adecuado. Un equilibrio que hay que conseguir.

Los conceptos de Estrategia y Táctica definen funciones y responsabilidades diferentes, y no todo el mundo puede desempeñar ambas con eficiencia. Lo cual tampoco es malo. Un buen profesional especializado no tiene por qué saber hacer de todo y aún así resultar imprescindible para su empresa o equipo.

De un modo gráfico, el mejor arquitecto puede ser un nefasto capataz de obra y no saber liderar eficazmente a los obreros. Del mismo modo, el mejor capataz de obra no necesita saber calcular la cimentación necesaria para un determinado edificio en un terreno concreto.

En ese ejemplo, las diferencias son muy claras, pero en la empresa se confunden en ocasiones. Los problemas llegan cuando alguien tiene un perfil marcadamente Táctico o Estratégico y le asignan responsabilidades propias del otro perfil.

Así, un Plan de Comunicación estratégico diseñado por un ‘Táctico puro’ puede pecar de...
  1. Subestimar la planificación a largo plazo y primar lo urgente sin calibrar adecuadamente la importancia futura de fases que, cuando lleguen, pueden convertirse en un problema por no haberse contemplado desde el inicio.
  2. No atender debidamente a la necesaria complementariedad de todas las acciones a desarrollar.
  3. Entender el Plan como la puesta en marcha de varias acciones en lugar de como un ‘Todo’ holístico con entidad propia.
Una Táctica gestionada por un ‘Estratega puro’ puede pecar de...
  1. No llevarse a cabo con la necesaria decisión y celeridad.
  2. Dedicar tiempo de más al análisis frente a la necesaria acción.
  3. Preocuparse de otras acciones en lugar de centrarse en la suya.
    En ambos casos, el problema no son ellos, sino quien les ha asignado las tareas, que no ha sabido ver las cualidades de cada uno.

    Cuando eso sucede, los problemas globales que pueden surgir en un empresa cuando se elige equivocadamente uno de estos perfiles (hablo siempre de profesionales con uno de estos perfiles muy acentuado) para desempeñar las responsabilidades del otro son los siguientes:
    • Problema de Selección. Al ascender a alguien a un puesto para el que no está capacitado se produce el Principio de Peter y la empresa se enfrenta a dos problemas:
      • El que genera con su incapacidad esa persona en su nueva posición.
      • El que surge al tener que cubrir adecuadamente el puesto que ha dejado esa persona y que desempeñaba eficazmente.
    • Problema de Coordinación. Saber desarrollar una tarea práctica, como una acción de Comunicación, un Evento o gestionar las Redes Sociales, no garantiza ser capaz de estructurar un buen plan estratégico.  Las funciones son muy distintas pues se trata de seleccionar, estructurar y organizar de manera coordinada las acciones más adecuadas de acuerdo al objetivo general de la empresa.
    • Problema de Organización. Hay quien es capaz de pensar a gran escala y sin embargo no sabe desenvolverse con eficacia en la acción directa e inmediata.
    • Problema de Desmotivación. La percepción de que lo Estratégico está por encima de lo Táctico puede llevar a la desmotivación de un ‘Estratega’ al que asignan un puesto más bien ‘Táctico’, incluso si éste tiene una importancia capital para la empresa.



    Significado

    En su origen, las palabras Estrategia y Táctica proceden del griego:
    • Estrategia: ‘Stratos’ (ejército) + ‘Agein’ (guía, conductor) dieron origen a ‘Stratigos’ o ‘Strategos’ (líder del ejército).
    • Táctica: De ‘Taktos’ (organizado) y ‘Tassein’ (ordenar).

    A partir de ahí, definen acciones y responsabilidades muy distintas:
    • E: Se refiere al camino trazado para lograr un fin.
    • T: Se refiere al método o forma en que se hacen las cosas en cada acción concreta.
    • E: Marca lo genérico, lo global respecto al objetivo buscado.
    • T: Marca lo concreto, lo particular o puntual de cada elemento del plan.
    • E: Fija las coordenadas de dónde se está, dónde se quiere llegar y cómo llegar allí.
    • T: Fija el modo de desarrollar en la práctica cada una de las acciones necesarias para llegar.
    • E: Determina el posicionamiento necesario para obtener una ventaja competitiva.
    • T: Determina los detalles de cada parte del plan.
    • E: Coordena, pone orden y da sentido a todo el plan.
    • T: Ejecuta cada parte del plan.

      Por lo tanto:
      1. Una Estrategia necesita Tácticas que la desarrollen.
      2. La Táctica forma parte de la Estrategia.
      3. Puede haber varias Tácticas dentro de una única Estrategia.
      4. Las Tácticas necesitan una Estrategia que de sentido global a la unión de todas ellas.

      La Estrategia es previa a la Táctica. Si se hace al revés, no es una Estrategia, es una justificación a posteriori de una acción desarrollada.


      Antigua Grecia y Sun Tzu

      En la Antigua Grecia, la Estrategía correspondía a quien veía más allá de una batalla. Alguien capaz de estructurar y organizar la guerra como un ‘Todo’ con distintas acciones necesarias para alcanzar el objetivo.

      El Strategos era esa persona que marcaba lo qué había que hacer para lograr la meta final. Por ejemplo, conquistar una determinada ciudad, defender una posición, romper una línea de comunicación enemiga...

      Mientras, la táctica se encargaba a alguien que destacaba por ser practico y hábil sobre el terreno, por su dominio del campo de batalla y su capacidad para liderar soldados en combate... Alguien que quizá no hubiera sido capaz de ver los motivos por los qué es importante ganar esa posición, pero que sabía cómo ganarla. Suya era la responsabilidad de decidir cómo hacerlo, y las tácticas para lograrlo podían ser muy diferentes e incluso variar durante la batalla. Lo que no podía hacer era cambiar la Estrategia.

      En otra cultura clásica, Sun Tzu diferencia en ‘El arte de la guerra’ todo lo que supone preparación previa de la batalla en sí misma, y deja claro que...
      • Las victorias de los buenos guerreros se deben a situarse previamente en posición de poder ganar con seguridad.
      • Un ejercito victorioso gana primero y entabla la batalla después. Un ejercito derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después.

        La táctica gana batallas. La Estrategia gana la guerra.
        Un Táctico gana batallas. Un Estratega gana la guerra.

          Conclusiones

          En muchas empresas se apuesta por tener muchos ‘Tácticos’, personas resolutivas, generalmente dinámicas, activas, que se lanzan a la tarea rápidamente cuando se les encarga y que la desarrollan con solvencia.

          En otras se buscan más los perfiles de ‘Estrategas’, gente capaz de visualizar y ordenar coherentemente en el largo plazo las acciones de la empresa y darlas sentido de conjunto para que cumplan los objetivos marcados.

          Ninguna opción es mala o buena. En todo caso siempre conviene tener tanto ‘cabezas pensantes’ como ‘gente de acción’ y, si es posible, también gente que sea capaz de desarrollar con solvencia ambas funciones. Y desde luego, lo que no conviene, es asignarles tareas que no coincidan con sus características profesionales.


          Origen imágenes
          • Osucaru No Yume: Facebook e Instagram



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