lunes, 11 de enero de 2016

Lecciones de un pollito que no sabía dónde estaba . CUENTOS PARA CEOs

Enfrentarse a un nuevo entorno laboral es algo común dentro de la vida profesional. Un cambio de empresa, un ascenso que modifica nuestro rol y estatus en la compañía, o un traslado a otro departamento son situaciones habituales que alteran los cimientos de relaciones profesionales y personales sobre los que nos movemos. La experiencia es un factor clave en estos casos, aunque por muchos años laborales que acumules, nunca está de más recordar algunas de las normas no escritas que invariablemente se cumplen en cualquier grupo humano, con especial incidencia en equipos de trabajo.

La historia de un pollito perdido es la que yo utilizo más frecuentemente para recordar dichas situaciones. Es un cuento muy conocido que se puede encontrar con diferentes variantes, aunque yo os dejo aquí mi visión personal del mismo, título incluido.
Lecciones de un pollito que no sabía dónde estaba
Un pollito rompe el cascarón. Ligeramente aturdido, consigue incorporarse. No hay nadie a su alrededor. Ni su madre ni otro animal similar a él que pueda indicarle dónde está, qué hacer, dónde comer o cómo protegerse de los peligros.
Se encuentra solo en un espacio cerrado, concretamente un granero, aunque él no puede saberlo. Envuelto en dudas, se dirige hacia una abertura por donde entra la luz.
Sale al exterior y allí descubre un mundo precioso de praderas verdes, cielo azul, nubes blancas, árboles en flor... aunque muy frío. El pollito está absolutamente helado.
Al fondo hay unos animales enormes de aspecto tranquilo y piel negra y blanca. Decide acercarse para pedirles ayuda y preguntarles por su madre. El problema es que las vacas son tan grandes y él tan pequeño que no le ven, y algunas comienzan a hacer sus necesidades.
El pollito, asustado, ve cómo caen del cielo unas bolas marrones que amenazan con aplastarle, por lo que empieza a correr en zig-zag piando a pleno pulmón.
Pía tanto que el granjero le oye y rápidamente comprende el problema. El pollito ha nacido mientras la gallina no estaba y puede morir de frío o por el pisotón de una vaca.
Lo coge entre sus manos y, para evitar problemas mientras busca a la gallina, decide meterlo en medio de una mierda de vaca. Allí, además de estar calentito no le aplastarán, ya que las vacas no pisan sus desechos.
Pero claro, el pollito no puede llegar al mismo razonamiento porque carece de esa información. Está en un entorno nuevo para él y nadie le ha explicado qué es una vaca, quién es el granjero o por qué le ha dejado ahí metido.
Para él, ese animal que anda sobre dos patas es sin duda un enemigo, ya que le ha metido de lleno en una especie de plasta viscosa y marrón que huele horriblemente. Y sí, es verdad que ahí no tiene frío, pero caramba... ¡está de mierda hasta el cuello!
El pollito no para de quejarse piando y piando. Entonces ve cómo se acerca otro animal. Cuatro patas, larga cola, bigotes y unos ojos hipnóticos. No sabe de qué especie es y no le importa mucho, ya el bicho en cuestión, atendiendo a sus quejas, le saca de la mierda y, con gran paciencia, le limpia cuidadosamente cada pluma.
El pollito es feliz. Ha encontrado un amigo.
Finalmente, en el instante en que queda perfectamente aseado, sin un atisbo de mierda en su plumaje y espera ponerse a jugar con ese animal tan simpático... el gato se lo come. 
¿Qué cuatro lecciones aprendemos de esta historia? 
  1. La mierda siempre va de arriba a abajo.
  2. No siempre quien te mete en la mierda es tu enemigo.
  3. No siempre quien te saca de la mierda es tu amigo.
  4. Aunque estés de mierda hasta arriba, si estás calentito, ni pío. 

Conclusiones

Yo utilizo este cuento para explicar varias lecciones relacionadas con el comportamiento organizacional que, si eres como el pollito y llegas a un entorno (empresa/equipo/cargo) nuevo en el que careces de referentes, te recomiendo que tengas en cuenta:
  • Es verdad que los problemas que se originan en la base pueden ir subiendo en la organización... pero la mierda que se echa para tratar de librarse de ellos tiene una clara dirección descendente.
  • Cuando no tienes toda la información, y eso sucede a menudo si eres nuevo o si por el puesto que ocupas no puedes conocer todas las motivaciones que llevan a una decisión de alguien con mando, lo que parece mierda puede ser tu protección.
  • La naturaleza humana te acaba sorprendiendo siempre, en muchas ocasiones para mal. Desgraciadamente, junto a los buenos compañeros y profesionales en ocasiones coexisten otros que sonríen y sólo buscan su propio beneficio.
  • La cuerta es la más importante de todas. Como decía Óscar Wilde, “ten cuidado con lo que deseas, se puede convertir en realidad”. Asi que, no lo olvides:
Por mucha experiencia que tengas, cuando no conoces el entorno, tienes muchas posibilidades de equivocarte en tus conclusiones.

Imágenes
Óscar Wilde By Napoleon Sarony [Public domain], via Wikimedia Commons
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