lunes, 18 de mayo de 2015

Navaja de Ockham: La explicación más sencilla suele ser la más probable

La navaja de Ockham es un concepto que se contempla en la toma de decisiones en numerosas disciplinas (economía, estadística, lingüistica, informática...) y que, sin duda, debe contemplarse en cualquier faceta de la Comunicación e incluso de la vida diaria: “La explicación más sencilla, suele ser la más probable”. Evidentemente, no es un principio irrefutable, aunque sí sirve para recordar que, en ocasiones, nos complicamos sin sentido a la hora de buscar explicaciones a un suceso o, peor aún, cuando tratamos de analizarlo o difundirlo.

La Navaja de Ockham recibe el nombre de Guillermo de Ockham, uno de los intelectuales más importantes de la Edad Media y el monje franciscano en el que se inspiró Umberto Eco para crear al protagonista de ‘El nombre de la rosa’, Guillermo de Baskerville. Su teoría es también conocida como principio de economía, principio de parsimonia o principio de simplicidad, y se enuncia así:

Entre dos teorías en igualdad de condiciones que tienen las mismas consecuencias,
la explicación más sencilla suele ser la correcta.

Es decir, ante dos o más posibles hipótesis que expliquen un suceso, es mucho más probable que la correcta sea la más sencilla.

Y a la inversa... si puedes explicar algo mediante un razonamiento sencillo, no lo compliques innecesariamente.

Por lo tanto, convierte en metodología de Toma de Decisiones o de trabajo algo tan fundamental en Comunicación y en el resto de facetas de la vida como:

Hazlo simple / Keep it simple

Enseñanzas del principio

La Navaja de Ockham ha sido tratada por alguno de los principales pensadores de la historia, que coinciden en que no puede considerarse como un método científico porque no es infalible, pero sí debe tenerse en cuenta para llevar la investigación a empezar por lo más simple.

En esencia, integra dos principios:

Principio de Pluralidad
- No debe establecerse pluralidad sin necesidad.

Principio de Parsimonia
- No debe hacerse con más lo que puede hacerse con menos

Y por lo tanto, siempre es preferible optar por la explicación más sencilla porque es la que está en condiciones de ser más cierta.

O como señaló Bertrand Russell, filósofo británico ganador del Premio Nóbel de Literatura y la persona que puso nombre a este principio:

No debe formularse ninguna hipótesis
cuando un fenómeno puede explicarse sin ella.

Llevándolo a ejemplos concretos:
  • Si estás trabajando en el ordenador portátil y de repente se apaga... ¿qué es más probable, una avería o que se haya acabado la batería?
  • Si ves una manzana en el suelo... ¿qué es más probable, que se haya caído por un golpe de viento o que la hayan arrancado las hadas del bosque?
  • Si alguien no llega a una cita a la hora... ¿qué es más probable, que llegue tarde o que haya tenido un desgraciado accidente?
Por eso se dice que la Navaja de Ockham es el mejor argumento contra las teorías conspiratorias, leyendas urbanas o rumores de barrio, pueblo o empresa, lugares donde surgen rápidamente historias inverosímiles fácilmente explicables con otros argumentos más sencillos.

Centrándonos más en la ciencia, Stephen Hawking señaló, en ‘Breve historia del Tiempo’, que al aplicar este concepto a la ciencia se pasó a no utilizar en las explicaciones científicas más elementos que los necesarios, lo que permitió establecer los mecanismos de la física cuántica. 

Eso sí, no hay que olvidar que no es un principio irrefutable y plantea algunos problemas que no tienen fácil solución:
  1. El concepto de lo que es simple varía para cada persona. 
  2. En el caso de que se identifique la simplicidad... ¿cómo se mide? ¿La opción con menos postulaciones? ¿La que tenga menos axiomas? 
  3. No hay evidencia de que lo simple sea lo correcto.
Como ejemplo de estos problemas hay teorías enfrentadas que, en ambos casos, esgrimen la Navaja de Ockham frente a la otra propuesta.

El caso más llamativo es el de los creacionistas frente a la teoría de la evolución de Darwin. Su argumentación es que es más fácil suponer la existencia de un único Dios que creó todo que creer en millones de pasos evolutivos hasta la situación actual. Ante eso, los defensores de Darwin señalan que el algoritmo evolutivo explica por sí sólo la evolución de un modo sencillo y no es necesario introducir en el mismo una causa (existencia de un Dios creador) que no se puede probar empíricamente.

Es por eso que también han surgido las llamadas teorías ‘anti navaja’ o que incluso algunos de los que la han utilizado como argumento recuerden sus límites.

Por ejemplo, es conocida la frase de Albert Einstein, un eterno buscador de la sencillez tanto en sus  teorías como en la explicación de las mismas, que sentenció:

“Todo debe hacerse tan simple como sea posible,
pero no más simple”

Origen

Aunque su sentido era algo que llevaba contemplandose en entornos científicos mucho tiempo, como ha quedado dicho fue Guillermo de Ockham quien pasó a utilizarlo sistemáticamente.

Por ello, cuando en 1852 Bertrand Russell se refirió al mismo, le dio su nombre. Eso sí, lo de usar el término navaja tiene una historia curiosa.

La formulación de Ockham de que las explicaciones no deben multiplicar las causas sin necesidad elegía el camino de la simplicidad frente a la pluralidad de entidades que proponía Platón en su filosofía.

Platón comenzaba generalizando y luego particularizaba, lo que generaba infinitas conclusiones y axiomas en ejercicios que acababan siendo una muestra interminable de los conocimientos personales que se tenían. Por ello, se dice que con su explicación, Ockham ‘afeitaba las barbas de Platón con una navaja’.

Básicamente, Ockham, con una idea simple, pero afilada como una navaja, arremetía directamente contra muchos principios de la metafísica y la filosofía tradicional que se basaban en conceptos abstractos que él consideraba innecesarios.

Vamos, que proponía revisar por completo conceptos que se habían asumido como ciertos durante siglos y separar por completo ciencia y teología.

Eso, unido a otras ideas que planteó en sus escritos (que le enfrentaron a los seguidores de Tomás de Aquino) y a que determinase que el Papa era un hereje por su controversia con los franciscanos sobre la doctrina de la pobreza apostólica llevaron a que tuviese que acogerse a la protección de Luis IV de Baviera, lo que no impidió que fuese excomulgado.

Enseñanzas para la Comunicación y el entorno empresarial

De lo que transmite este pricipio, podemos extraer varias enseñanzas:
  • La Navaja de Ockham no es irrefutable, pero es un buen punto de partida para cualquier comprobación o un método con alta probabilidad de acierto al tomar decisiones en situación de incertidumbre.
  • Lo más simple se entiende mejor y lo que se entiende mejor se cree más.
  • Transmite los mensajes del modo más simple posible.
  • Si puedes hacer algo de un modo sencillo, no te compliques.
  • Tenemos tendencia a complicarnos al buscar explicaciones a un suceso.
  • Los rumores, en Comunicación Interna, deben pasar por el tamiz de la probabilidad.
  • Entre dos posibles explicaciones u opciones, la más simple suele ser la más correcta.

Origen Imagen
- «No name straight razor» de Dr.K. 23:05, 18 October 2007 (UTC) - Trabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 Wikimedia Commons


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