lunes, 1 de abril de 2013

¿Matarías por electrocución a una elefanta para acabar con tu competencia?

La pregunta parece exagerada e incluso invita a contestar que nadie lo haría. Pero sí, hay quien hizo exactamente eso. Y no era un cualquiera. El responsable de esta acción fue uno de los hombres más reconocidos en su tiempo, alguien cuya fama ha perdurado hasta hoy como uno de los grandes responsables de muchos avances de la humanidad. Sucedió el 4 de enero de 1903 y lo hizo Thomas Edison para acabar con Nikola Tesla, su competidor en el incipiente mercado de la electricidad.

Topsy, una elefanta de 28 años perteneciente al Forepaugh Circus mató a su cuidador enfurecida después de que éste, borracho, le diese de comer cigarrillos encendidos. Como era su tercera víctima en poco tiempo, no se atendió a que los motivos de su furia siempre eran justificados y se decidió su sacrificio.

Se pensó en ahorcarla, pero la Sociedad para la Prevención de la Crueldad en los Animales protestó  por dicha elección.

Entonces, para desgracia de Topsy, entró en escena Thomas Edison, quien vivía una guerra comercial con Nicola Tesla. Eran los tiempos en los que el uso de la electricidad para iluminar las ciudades se vislumbraba como un  grandísimo negocio, y las opciones eran dos: La Corriente Continua, que ofertaba Edison; y la Corriente Alterna que proponía y suministraba Tesla.

Una campaña muy estudiada

Edison realizó una campaña de marketing perfecta basada en electrocutar a Topsy usando Corriente Alterna con el fin de mostrar su peligrosidad.

Primero, consiguió que la Protectora de Animales, que había criticado el ahorcamiento por ser un método cruel, aceptase la electrocución. Luego, lo dispuso todo como si se tratase de un gran espectáculo.

Ese día dieron de comer a Topsy zanahorias con cianuro por si la electrocución fallaba, y poco después recibió una descarga de 6.600 voltios de Corriente Alterna.

1.500 personas asistieron en directo y todo el país pudo verlo después gracias a la película que rodó Edison y que se encargo de que viajase a todos los rincones de Estados Unidos.


No hizo falta más.

Hay que recordar que entonces la electricidad era algo nuevo y misterioso. Lo más parecido a ciencia ficción muy avanzada que podamos imaginar hoy. La imagen del humo, la pata de la elefanta en tensión o su caída resultaron aterradoras para el poco preparado público de la época.

Así que todo aquel que vio la película tuvo el mensaje claro:
“Si la Corriente Alterna acaba con un elefante, imagina lo que puede hacer contigo”.
O más directo aún:
“La Corriente Alterna mata”.
Evidentemente Edison no dijo en ningún momento qué efecto habrían tenido en Topsy 6.600 voltios de su Corriente Continua.

Preguntas

Recordé esta acción hace unas semanas mientras veía campañas de publicidad actuales basadas en criticar o minimizar a la competencia. Y lo cierto es que se despertaron algunas dudas.
  • ¿Se aceptaría hoy una acción similar?
  • ¿Resultaría efectiva?
  • ¿Se arriesgaría alguien a realizar una publicidad tan negativa para su propia categoría?
Probablemente, la respuesta a todas estas cuestiones sería ‘no’. Y eso me lleva a otra reflexión:

Electrocutar a un elefante para acabar con la competencia es, a todos los efectos actuales, una salvajada.

Pero en su momento esa acción contó con 1.500 espectadores en directo y hasta la protectora de animales aprobó el método.

Además, lo hizo alguien que era una de las personas más reconocidas y respetadas por la sociedad de ese momento, quien además lo grabó y se encargó de que todo el mundo viese la agonía de Topsy.

Por eso, el único modo que tengo para comprender esta acción (que no es lo mismo que explicarla) es recurrir a la frase de Leslie Poles Hartley en ‘El Mensajero’:
“El pasado es un país extranjero: Allí las cosas se hacen de diferente modo”.
Y así, llego a otra pregunta:
  • ¿Qué acciones realizamos hoy en comunicación que a ojos de la gente de dentro de 100 años resultarán incomprensibles social y profesionalmente?
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1 comentario:

  1. Es difícil saber qué acciones de comunicación resultarán incomprensibles dentro de 100 años. Pero ya hoy, 5-10 años después de la aparición de las redes sociales, resulta incomprensible el servicio de atención al cliente de las grandes marcas en Twitter. Para muestra, véase este informe http://bit.ly/10b7Jgx

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